Economía y Finanzas
Reforma de las Telecomunicaciones
Por » Jorge Herrera
Nunca como ahora la alternancia en el poder en México había empezado con golpes de timón como los que se presentan en el inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto, quien aprovechando el Pacto por México y, en resumidas cuentas, el afán de los sectores políticos en el país, inició en menos de cien días con propuestas claras de reforma; la última y más sonada: la de las Telecomunicaciones, que aunque en el dicho supone universalidades hipotéticas, bien puede mejorar los servicios de televisión, telefonía e internet que se prestan en México, lo que no necesariamente significa terminar con los monopolios que suelen estancar a las naciones.
Términos como la Competitividad, Calidad en los servicios, Economía, Eficiencia y Apertura están ligados a la Reforma de las Telecomunicaciones que presentara el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza, el pasado mes de marzo, quien flanqueado por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto y los presidentes de PRI, PAN, PRD y demás secretarios de primer nivel, desglosó en términos claros lo que será la Reforma de las Telecomunicaciones.
En sustancia, dicha reforma pretende aumentar la competitividad en los rubros de telefonía, servicios de internet, televisión abierta y de paga, proponiendo incluso la incursión de capital extranjero en dicho espectro y la apertura de dos nuevos canales de televisión, además la desaparición de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), que será sustituida por el Instituto Nacional de Telecomunicaciones, entidad con autonomía del Gobierno que estará integrada por personalidades propuestas por las legislaturas, así como la creación de tribunales especializados, quienes velarán por los intereses de la nación en dicha materia, procurando evitar prácticas monopólicas hasta la fecha regulares en el país.
Además de aprovechar el ímpetu del nuevo gobierno, la clase política mexicana parece haberle hecho caso al informe generado el año pasado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en materia de telecomunicaciones, en donde tajantemente expuso las graves deficiencias que existen tanto en el servicio como en el gasto que las empresas de telefonía actuales le generan al mexicano, ya que según la OCDE, la falta de competencia en materia de telecomunicaciones ha generado mercados ineficientes que presentan costos significativos, hablando en cifras el desfalco se calcula por el orden del 1.8 por ciento del producto interno bruto nacional. Argumento que de inmediato fuera descalificado por el empresario más importante del país y del mundo entero, Carlos Slim, quien con cifras reveladoras pudo defender sus costos y, para fundamentar su dominancia en el ramo, afirmó que sus competidores nacionales no estaban interesados ni dispuestos a invertir en el espectro.
Este mismo año, a finales de marzo, la Cofetel reprobó el servicio prestado por empresas de telefonía nacionales, concretamente en el centro y capital del país, señalando en su informe graves fallas de las tres empresas más importantes: Iusacel, Movistar y Telcel, quienes –según el documento– presentan altas tarifas y deficiencias considerables tanto en su servicio de internet como en su servicio más básico, el de las llamadas telefónicas.
El líder de la bancada panista en el PAN, Alberto Villarreal, se ha pronunciado a favor de una reforma en las telecomunicaciones, pues considera que en materia de renovación y modernidad tecnológica se ha colocado apenas el piso firme, lo que debe dar paso a la construcción de infraestructura de primer mundo que le permita a México situarse entre uno de los primeros países en materia de telecomunicaciones, ya que tan sólo en el rubro de telefonía móvil, son 84 de 100 las personas que cuentan con un sistema de telefonía, cuando en los países más desarrollados la penetración está al cien por ciento.
Lo anterior parece el argumento principal para que el Jefe del Ejecutivo Federal y los legisladores se hayan dado a la tarea de abrir paso a una nueva reforma apenas en los primeros cien días del nuevo gobierno.
Aunque para algunos sectores y expertos en la materia la reforma es apenas necesaria y básica –puesto que hablar de la competitividad como el espíritu de la norma tal vez es quedarse corto–, con la apertura de la competencia en telefonía pudiera únicamente trasladarse el poder de monopolios televisivos, incursionando en los telefónicos y viceversa, que, si bien traerían una reducción de costos y alternativas de servicio en los usuarios, no cumpliría al cien por ciento con la encomienda que al menos en el mensaje se ha planteado el Presidente Enrique Peña Nieto en la presentación de dicha Reforma: la libre competencia.
Otro rubro que contempla la reforma, y que ha sido desdeñado por mucho tiempo en México, es la posibilidad de que la inversión extranjera incursione en la telefonía fija, para presentar, ante la sociedad, alternativas realmente competitivas respecto a las existentes.
El documento ya aprobado por la Cámara de Diputados ha sido enviado a la Cámara Alta para ser analizado por los Senadores, quienes en todo momento han mantenido una postura más o menos similar a la de los diputados, con la única diferencia que están pensando en hacer más compacta y clara la reforma, para que, eventualmente, puedan evitarse los vicios legales y, con la nueva Ley de Amparos, pueda darse paso a una era nunca explorada: la de la legalidad apegada a la letra y no supeditada al oficio y creatividad del gremio litigante.
El Senador y ex Secretario del trabajo, Javier Lozano, destaca la importancia de analizar a detalle la creación del Instituto de Telecomunicaciones, ya que considera posible que la Cofetel –por sí misma, y con algunas modificaciones– pueda hacerse cargo de la encomienda, así como suponer importante dilucidar ambigüedades en la redacción de la misma.
Así, cada bimestre el Presidente Enrique Peña Nieto y sus insospechados aliados del Pacto por México están presentando conforme a lo planeado en la firma de dicho pacto cada una de las iniciativas de Reforma; quedan pendientes la Hacendaria y la Energética, que se antojan como las más complejas en comparación con la antes presentada. Aunque indudablemente, de prosperar la Reforma de las Telecomunicaciones, Peña Nieto habrá ganado más votos de confianza al transitar sin muchos rasguños, luego de atentar contra los intereses de los hombres más poderosos de México.
Con la venia de los líderes políticos, el Jefe del Ejecutivo Federal ha comenzado su Administración marcando claramente su distancia con algunos viejos cotos de poder; por un lado el magisterial, y hoy, en materia de telecomunicaciones, con Carlos Slim y los dueños de la Televisión en México, riesgos que se espera estén calculados y que por el bien de los mexicanos deban generar en el corto plazo cambios y mejoras evidentes que le permitan en el trámite de su administración continuar con reformas que brinden competitividad real, el mejoramiento, la accesibilidad y las oportunidades para los miles de mexicanos que hoy, con desdén, escuchan que el asunto en cuestión será para beneficio.
• OCDE y Cofetel reprueban la competitividad y la calidad del servicio de empresas de telefonía en México
• Reforma contempla abrir a la inversión extranjera el espectro de las telecomunicaciones, la apertura de dos canales más de televisión abierta y la llegada de nuevas empresas de telefonía móvil
• Se planea la creación del Instituto Federal de Telecomunicación con autonomía y facultad para castigar a los monopolios
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