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El reciclaje: un negocio en crecimiento
Por » Héctor Soto
A finales de los años 60´s el científico e investigador James Lovelock cobró notoriedad por ser el primero en formular una teoría científica, en la que se aborda una intuición profunda en el pensamiento humano. Dicha teoría describía al planeta tierra como un compuesto de océanos, rocas de la superficie, atmósfera y seres vivos que en su conjunto formaban un sistema que evoluciona conjuntamente, y cuyo objetivo es la regulación de las condiciones de la superficie en función de su habitabilidad.
Así mismo, y como parte de esa descripción compleja que hacía Lovelock del Planeta tierra, dentro de sus múltiples planteamientos como investigador y precursor del ambientalismo, llegó a sostener que todos los seres vivos, incluyendo al hombre, tenían una función de recicladores, actividad que era básica y fundamental para que el ciclo de la vida continuara. Hipótesis, teorías, ideas, o simplemente pensamientos que en su conjunto –décadas más tarde– se convirtieron en fundamentos de una parte importante de lo que ahora conocemos como ambientalismo o movimiento verde.
Los esquemas de producción y la búsqueda de materias primas baratas obligaron a que el reciclaje fuera una práctica cada vez más común en las industrias
A medida en que las necesidades de consumo aumentaron en el mundo, los esquemas de producción evolucionaban de forma tal que los impactos ambientales generados por sus procesos ocasionaron daños irreversibles al planeta, ya que la forma desmedida de extraer más recursos naturales posibles para satisfacer la demanda generada por el incremento poblacional era parte de un círculo vicioso interminable que, conforme aumentaba la población, sucedía lo mismo con la explotación de los recursos naturales para producir los insumos, de forma tal que ciertos productos no renovables comenzaron a escasear ya que las necesidades de estos llegaron a ser insatisfechas.
Razón por la que la llegada de los mismo esquemas de producción antes mencionados, así como el arribo del cambio climático y del calentamiento global, propiciaron que se marcara una agenda sustentable, en la que se obligó a las naciones, organizaciones y sociedad en general, a explorar técnicas de reúso o reciclaje de materias primas para seguir produciendo tal o cual producto.
En los años 70´s la crisis energética fue otro detonador que propició que la acción de reciclar fuera una alternativa viable para seguir produciendo, derivado de que el aumento en los costos energéticos se había presentado, lo cual ocasionó que se volteara al reúso para compensarlos. Razón por la cual, y sin pensarlo dos veces en los años 90´s, para las empresas en general fueron cada vez más constantes los esfuerzos por reciclar, debido a las ventajas que propiciaban, logrando así –en algunos países– que hasta la recolección de basura fuera por norma una práctica obligada.
Por último, y dicho sea de paso, con esta puesta en marcha se logró alinear con una de las acciones que por naturaleza el hombre y los seres vivos realizan desde que nacen, según la hipótesis planteada por Lovelock –todos los seres vivos son recicladores por naturaleza–. Un ejemplo tan simple lo tenemos en el momento en que los seres vivos respiran y captan aire, éste, al ser expulsado, otro ser vivo lo consume y continua así el proceso de reúso; y lo mismo sucede con otros recursos como el agua, por mencionar alguno.
El valor del reciclaje en México
Reciclar es una actividad que consiste en fabricar un producto nuevo a partir del material de otro desechado. Es un proceso que lleva a cabo la industria; sin embargo, todos podemos participar en el reciclaje, ya que clasificamos los desechos cotidianos en categorías que faciliten su identificación para ser llevados a sitios especializados en esta actividad que cada día toma mayor rentabilidad económica y ambiental.
En México esta actividad genera un valor de 47 mil 530 millones de pesos según la Asociación Nacional de Industriales de Plástico (ANIPAC) en el artículo publicado por el sitio web altonivel.com; ahí se menciona que el tema del reciclaje en este país tiene 30 años en materia de separación de residuo, a pesar de que esta acción registra un crecimiento promedio de ocho por ciento anual, y representa un 2.7 por ciento del PIB manufacturero.
Sin embargo, y a pesar de los beneficios que deja, sólo el 13 por ciento del plástico es sometido a dicho tratamiento, y el 87 por ciento restante literalmente es dinero que se deja ir, siendo ésta un área de oportunidad con la cual miles de mexicanos podrían emprender su propia empresa, por el margen tan amplio que genera como unidad de negocio de alta rentabilidad.
Reciclaje: una actividad de éxito en el mundo
Derivado de un estudio hecho por el grupo ecologista Greenpeace Argentina, sobre el número de teléfonos desechados en 2011, si dicho país hubiera reciclado los 10 millones que se dejaron de utilizar, se habrían obtenido aproximadamente US$12,5 millones en oro, US$1,8 millones en plata y US$664 mil en cobre.
En Colombia, los desperdicios orgánicos son utilizados desde hace varios años para la generación de energía con un sistema llamado biodigestores, en los que con cáscaras de frutas, frutas descompuestas, sobras de comida, etc., son tratados con cantidades precisas de agua para que después de algunas semanas se logre producir gas metano y lograr con ello hacer funcionar turbinas para generar electricidad.
Así mismo, cuando el contenido o biomasa ha sufrido un alto proceso de descomposición, los abonos obtenidos de alta calidad son apreciados por la agroindustria en general, beneficiando con éxito tanto al gobierno como a regiones pobres de ese país sudamericano.
En países como Suecia han desarrollado tecnologías para aprovechar al máximo los desperdicios domésticos y comerciales. El mejor argumento de venta de esas tecnologías es que en su capital, Estocolmo, se producen diariamente cerca de cinco mil toneladas de basura, las cuales, una vez procesadas, quedan reducidas a poco más de seis toneladas para el relleno sanitario, ya que el 96 por ciento de los desperdicios se reciclan o se mandan a plantas de incineración, para con ello abastecer a un cuarto de millón de hogares con electricidad.
Por último, y como parte de un caso de éxito sobre el reciclaje de deshechos principalmente para producir electricidad, resaltamos que este país, derivado de la falta de basura, ha comenzado a importarla a naciones como Noruega, a quien le procesa 800 mil toneladas de basura que genera. Lo que sin duda alguna pone en la balanza una alternativa más para hacer negocio como para disminuir los impactos ambientales que diariamente generamos, ¿no cree usted?
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